miércoles, 22 de octubre de 2008

Hoy hace 102 años...


Cézanne siempre tuvo el porte de un hombre de provincias. Todos los testimonios de época mencionan su irreductible acento provenzal, su aspecto tosco y su carácter huraño y desconfiado. Pese a ello, como Manet o Degas, procedía de una familia adinerada, aunque no heredara la apariencia burguesa y refinada de sus colegas. Su padre, de origen italiano, poseía un establecimiento bancario en Aix en Provence, donde nació el pintor de las relaciones del banquero con una empleada, con la que se casó en 1844. Cézanne recibió una esmerada educación en el colegio Bourbon, uno de los mejores de Aix; allí mostró inclinación por las disciplinas humanísticas más que por el dibujo.

En 1861 llega por vez primera a París, donde asiste a la Académie Suisse para ejercitarse en el dibujo. En ella conoce a Guillaumin y, sobre todo, a Pissarro, con los que forjará una larga amistad. Se trata probablemente de los primeros contactos entre pintores que luego integrarían el grupo impresionista. Fracasa en el ingreso a Bellas Artes, por lo que durante algunos meses trabaja en la banca paterna. En 1862 vuelve, sin embargo, a París, reanuda sus relaciones y conoce a Manet, Renoir, Monet y a los demás pintores y críticos que se reúnen en torno al primero en el café Guerbois.

En París destacaba por su agresividad frente al jurado del Salón, al que negaba toda capacidad para juzgar su obra. Los habituales del Guerbois se dividían entre partidarios de insistir en los envíos al Salón -Manet y Renoir- y radicales adversarios de los mismos -Monét-. El alineamiento de Cézanne con los primeros es paradójico, pues escogía para el Salón aquellos cuadros que podían resultar más escandalosos con claro afán provocador.

En 1895 Ambroise Vollard le organiza una exposición individual que no convence a la crítica conservadora, pero sí le granjea el respeto de sus viejos colegas impresionistas, que conocían sólo parcialmente su obra. En 1898 vuelve a exponer en Vollard y, aunque las polémicas no se extinguen, su cotización empieza a subir de forma lenta pero sostenida. En 1900 Maurice Denis pinta Homenaje a Cézanne, todo un manifiesto de su influencia en los nuevos pintores posimpresionistas. El propio Denis y Émile Bernard lo visitan en Aix, pero Cézanne no sale de su encierro, aunque en los primeros años del siglo su obra se exponga en nuevos foros, como el Salón de Otoño o el de los Independientes.

Un aguacero cuando había salido al campo a pintar fue la causa de su muerte, que le sorprendió en su ciudad natal tal día como hoy 22 de Octubre del año 1906.

1 comentario:

brujita dijo...

Se perdió un hombre bronco...pero quedó su obra para gozo de la vista.
Besitos.